SERIES - TERRAIN VAGUE

TERRAIN VAGUE

Terrain Vague, por Ignasi de Solá

La expresión francesa «terrain vague» (en español «terreno baldío», en inglés «vaste land») ha sido el término bajo el cual la crítica arquitectónica ha convenido en denominar ciertas condiciones que, bajo formas muy distintas, se presentan en la ciudad contemporánea. Por una parte, vague entendido como vacante, vacío, libre de actividad, improductivo e incluso obsoleto; por otra parte, vague como vago, en cuanto a su imprecisión, indefinición e imposibilidad de identificación de límites.

En francés, el término terrain tiene un carácter más urbano que el inglés land, de manera que hay que advertir que terrain es, en primer lugar, una extensión de suelo de límites preciosos, edificable, en la ciudad. Si no me equivoco, en cambio, la pervivencia en inglés de la misma palabra tiene significados más agrícolas o geológicos. Pero la palabra terrain francesa se refiere también a extensiones mayores, tal vez menos precisas, ligado a la idea física de una porción de tierra en su condición expectante, potencialmente aprovechable pero ya con algún tipo de definición en su propiedad a la cual nosotros somos externos.

En cuanto a la segunda palabra, vague, debemos fijarnos que el término tiene un doble origen latino además de uno germánico. Este último, de la raíz vagr- wogue, se refiere al oleaje, a las ondas del agua y tiene un significado que no es ocioso retener: movimiento, oscilación, inestabilidad, fluctuación. Wave, en inglés, proviene de la misma raíz. Pero nos interesan todavía más las dos raíces latinas que confluyen en el término francés vague. En primer lugar, vague como derivado de vacuus, vacant, vacuum en inglés, es decir, empty, unoccupied. Pero también free, available, unengaged.

La relación entre la ausencia de uso, de actividad y el sentido de libertad, de expectativa es fundamental para entender toda la potencia evocativa que los terrain vague de las ciudades tienen en la percepción de la misma en los últimos años. Vacío por tanto como ausencia, pero también como encuentro, como espacio de lo posible, expectación. Hay un segundo significado que se superpone al de vague en francés como vacant. Este es del término vague procedente del latino vagus, vague, también en inglés en el sentido de indeterminate, imprecise, blurred, uncertain. De nuevo la paradoja que se produce en el mensaje que recibimos de estos espacios indefinidos e inciertos no es necesariamente un mensaje sólo negativo.

Son lugares aparentemente olvidados donde parece predominar la memoria del pasado sobre el presente. Son lugares obsoletos en los que sólo ciertos valores residuales parecen mantenerse a pesar de su completa desafección de la actividad de la ciudad. Son, en definitiva, lugares externos, extraños, que quedan fuera de los circuitos, de las estructuras productivas. Son islas interiores vaciadas de actividad, son olvidos y restos que permanecen fuera de la dinámica urbana convirtiéndose en áreas simplemente des-habitadas, in- seguras, im-productivas.

Terrain Vague, por Ignasi de Solá

La expresión francesa «terrain vague» (en español «terreno baldío», en inglés «vaste land») ha sido el término bajo el cual la crítica arquitectónica ha convenido en denominar ciertas condiciones que, bajo formas muy distintas, se presentan en la ciudad contemporánea. Por una parte, vague entendido como vacante, vacío, libre de actividad, improductivo e incluso obsoleto; por otra parte, vague como vago, en cuanto a su imprecisión, indefinición e imposibilidad de identificación de límites.

En francés, el término terrain tiene un carácter más urbano que el inglés land, de manera que hay que advertir que terrain es, en primer lugar, una extensión de suelo de límites preciosos, edificable, en la ciudad. Si no me equivoco, en cambio, la pervivencia en inglés de la misma palabra tiene significados más agrícolas o geológicos. Pero la palabra terrain francesa se refiere también a extensiones mayores, tal vez menos precisas, ligado a la idea física de una porción de tierra en su condición expectante, potencialmente aprovechable pero ya con algún tipo de definición en su propiedad a la cual nosotros somos externos.

En cuanto a la segunda palabra, vague, debemos fijarnos que el término tiene un doble origen latino además de uno germánico. Este último, de la raíz vagr- wogue, se refiere al oleaje, a las ondas del agua y tiene un significado que no es ocioso retener: movimiento, oscilación, inestabilidad, fluctuación. Wave, en inglés, proviene de la misma raíz. Pero nos interesan todavía más las dos raíces latinas que confluyen en el término francés vague. En primer lugar, vague como derivado de vacuus, vacant, vacuum en inglés, es decir, empty, unoccupied. Pero también free, available, unengaged.

La relación entre la ausencia de uso, de actividad y el sentido de libertad, de expectativa es fundamental para entender toda la potencia evocativa que los terrain vague de las ciudades tienen en la percepción de la misma en los últimos años. Vacío por tanto como ausencia, pero también como encuentro, como espacio de lo posible, expectación. Hay un segundo significado que se superpone al de vague en francés como vacant. Este es del término vague procedente del latino vagus, vague, también en inglés en el sentido de indeterminate, imprecise, blurred, uncertain. De nuevo la paradoja que se produce en el mensaje que recibimos de estos espacios indefinidos e inciertos no es necesariamente un mensaje sólo negativo.

Son lugares aparentemente olvidados donde parece predominar la memoria del pasado sobre el presente. Son lugares obsoletos en los que sólo ciertos valores residuales parecen mantenerse a pesar de su completa desafección de la actividad de la ciudad. Son, en definitiva, lugares externos, extraños, que quedan fuera de los circuitos, de las estructuras productivas. Son islas interiores vaciadas de actividad, son olvidos y restos que permanecen fuera de la dinámica urbana convirtiéndose en áreas simplemente des-habitadas, in- seguras, im-productivas.